Hay que ser fuerte

Hay que ser fuerte

A veces hay que ser fuerte por los demás

«TIENES QUE SER LO SUFICIENTEMENTE FUERTE PARA SER DÉBIL» Permítete sentir lo que sea que estés sintiendo. Fíjate en las etiquetas que atribuyes al llanto o al sentimiento de vulnerabilidad. Suelta las etiquetas. Simplemente siente lo que estás sintiendo, cultivando al mismo tiempo la conciencia de momento a momento, montando las olas de «arriba» y «abajo», «bueno» y «malo», «débil» y «fuerte», hasta que veas que todas ellas son inadecuadas para describir completamente tu experiencia. Quédate con la experiencia en sí misma. Confía en tu fuerza más profunda: estar presente, estar despierto».

Hay que ser fuerte 2020

Esto podría interpretarse de más de una manera dependiendo del contexto. Podría significar que la fuerza es deseable pero quizás no necesaria si tienes otras cualidades que se aplican. Por ejemplo, se puede ganar una pelea utilizando la fuerza bruta o utilizando la velocidad superior para noquear al oponente antes de que tenga la oportunidad de utilizar su fuerza superior. Según mi experiencia, es mucho menos probable que esta expresión se aplique a la fuerza emocional: se podría decir «Hay que ser fuerte para afrontar un divorcio», pero no se diría «Hay que ser fuerte para afrontar un divorcio».

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Así que embotellas tus preocupaciones. Cierras la botella y la tiras al mar. Pero el problema es que la botella siempre va a volver a ti. Estas preocupaciones, esta tristeza, tus sentimientos, siempre volverán. Todo volverá flotando.
Se te permite romper. Puedes llorar. Se te permite sentirte mal. Pero, tienes que permitirte sentirte así. Tienes que permitirte soltar ese miedo. Tienes que permitirte soltar esa botella.
La fuerza no viene de esconderse. Y no hay fuerza que venga de ignorar tus verdaderas emociones. La fuerza viene de acoger esa emoción. La fuerza viene de ser capaz de pedir ayuda. Y de ser capaz de vocalizar cómo estás luchando. Ser fuerte no es cerrar la botella. Ser fuerte es tener la capacidad de dejar salir todo. Incluso si te asusta.
Se supone que a veces no estás bien. Se supone que tienes que luchar. Pero se supone que no debes ocultarlo al mundo, ni tampoco a ti mismo. Habla. Levanta la mano. Díselo a alguien. No te lo guardes todo para ti. No dejes que te envuelva en su negatividad. No dejes que te cale hasta los huesos.

Retroalimentación

Esto podría interpretarse de más de una manera dependiendo del contexto. Podría significar que la fuerza es deseable pero quizás no necesaria si tienes otras cualidades que se aplican. Por ejemplo, se puede ganar una pelea utilizando la fuerza bruta o utilizando la velocidad superior para noquear al oponente antes de que tenga la oportunidad de utilizar su fuerza superior. Según mi experiencia, es mucho menos probable que esta expresión se aplique a la fuerza emocional: se podría decir «Hay que ser fuerte para afrontar un divorcio», pero no se diría «Hay que ser fuerte para afrontar un divorcio».