Marshall mcluhan aldea global

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¿de quién es la aldea global? r…

Para otros usos, véase Aldea global (desambiguación).Aldea global describe el fenómeno de la interconexión del mundo entero como resultado de la propagación de las tecnologías de los medios de comunicación en todo el mundo. El término fue acuñado por el teórico canadiense de los medios de comunicación Marshall McLuhan en sus libros The Gutenberg Galaxy: The Making of Typographic Man (1962) y Understanding Media (1964)[1] La estudiosa de la literatura Sue-Im Lee describe cómo el término aldea global ha llegado a designar “el término dominante para expresar una coexistencia global alterada por el comercio, la migración y la cultura transnacionales” (como se cita en Poll, 2012)[2] La definición del periodista económico Thomas Friedman de aldea global como un mundo “unido en un único mercado y aldea globalizados” es otra interpretación contemporánea del término (como se cita en Poll, 2012)[2].
Marshall McLuhan, pensador canadiense, acuñó el término “aldea global” en la década de 1960. Indica la producción y el consumo diarios de medios, imágenes y contenidos por parte de las audiencias globales[3]. Las opiniones de McLuhan sobre la retribalización de la sociedad occidental están prefiguradas en el artículo de 1933 del antropólogo estadounidense Edward Sapir sobre la Comunicación[4][5], en el que escribió

Medios de comunicación…

Para otros usos, véase Aldea global (desambiguación).Aldea global describe el fenómeno de la interconexión del mundo entero como resultado de la propagación de las tecnologías de los medios de comunicación en todo el mundo. El término fue acuñado por el teórico canadiense de los medios de comunicación Marshall McLuhan en sus libros The Gutenberg Galaxy: The Making of Typographic Man (1962) y Understanding Media (1964)[1] La estudiosa de la literatura Sue-Im Lee describe cómo el término aldea global ha llegado a designar “el término dominante para expresar una coexistencia global alterada por el comercio, la migración y la cultura transnacionales” (como se cita en Poll, 2012)[2] La definición del periodista económico Thomas Friedman de la aldea global como un mundo “unido en un único mercado y aldea globalizados” es otra interpretación contemporánea del término (como se cita en Poll, 2012)[2].
Marshall McLuhan, pensador canadiense, acuñó el término “aldea global” en la década de 1960. Indica la producción y el consumo diarios de medios, imágenes y contenidos por parte de las audiencias globales[3]. Las opiniones de McLuhan sobre la retribalización de la sociedad occidental están prefiguradas en el artículo de 1933 del antropólogo estadounidense Edward Sapir sobre la Comunicación,[4][5] en el que escribió

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Marshall McLuhan fue la primera persona que popularizó el concepto de aldea global y consideró sus efectos sociales. Sus ideas fueron revolucionarias en su momento y, desde entonces, cambiaron fundamentalmente la forma en que todos pensamos sobre los medios, la tecnología y las comunicaciones. McLuhan eligió la perspicaz expresión “aldea global” para destacar su observación de que un sistema nervioso electrónico (los medios de comunicación) estaba integrando rápidamente el planeta: los acontecimientos de una parte del mundo podían experimentarse desde otras partes en tiempo real, lo que era la experiencia humana cuando vivíamos en pequeñas aldeas.
Aunque McLuhan popularizó este concepto, no fue el primero en pensar en los efectos unificadores de la tecnología de la comunicación. Uno de los primeros pensadores en esta línea fue Nicolas Tesla, que en una entrevista con la revista Colliers en 1926 afirmó “Cuando la tecnología inalámbrica se aplique perfectamente, toda la tierra se convertirá en un enorme cerebro, que de hecho lo es, siendo todas las cosas partículas de un todo real y rítmico. Podremos comunicarnos entre nosotros instantáneamente, sin importar la distancia. No sólo esto, sino que a través de la televisión y la telefonía nos veremos y oiremos unos a otros tan perfectamente como si estuviéramos cara a cara, a pesar de las distancias de miles de kilómetros; y los instrumentos a través de los cuales podremos hacerlo serán asombrosamente simples comparados con nuestro teléfono actual. Un hombre podrá llevar uno en el bolsillo de su chaleco”.

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Imagine el vasto espectro de todas las culturas del mundo. Escuche la música: desde los suaves golpes de tambor de África, pasando por el melódico didgeridoo de Australia, hasta el grito de la guitarra eléctrica. Pruebe el curry de la India, la leche de coco de Tailandia, la hamburguesa con queso de Estados Unidos. Ahora imagine que todas estas culturas están comprimidas en una supercultura.
La música individualmente única es ahora una estridente cacofonía. Los sabores individuales son un lodo confuso. Todos los países del mundo están unidos bajo un solo gobierno y una sola religión. Los comunistas siguen las mismas reglas que los que estaban en democracia. Los musulmanes y los cristianos viven bajo las mismas normas religiosas. ¿Cómo podríamos hacer frente a esto? El difunto Marshall McLuhan, teórico de los medios de comunicación, acuñó el término “aldea global” en 1964 para describir el fenómeno de que la cultura mundial se reduce y se expande al mismo tiempo debido a los avances tecnológicos que permiten compartir la cultura de forma instantánea (Johnson 192). Sin embargo, la afirmación de que es posible que todas las culturas del mundo se conviertan en una aldea global es controvertida. Por un lado, la gente cree que, si continúa, la globalización cultural conducirá a un mercado deslumbrante en el que estarán representados países de todas las oportunidades económicas y en el que los países más afortunados acudirán en ayuda de los menos afortunados con esfuerzos humanitarios.