Que son los terremotos

Diagrama de un terremoto

Un terremoto es el movimiento o temblor súbito de las placas tectónicas de la Tierra, que crea las sacudidas del suelo. Esta sacudida puede destruir edificios y romper la superficie de la Tierra. La sacudida repentina bajo el agua se llama tsunami.
Quien estudia los terremotos se llama sismología[1]. Pueden producirse muchos terremotos en un corto periodo de tiempo en una zona pequeña. La liberación repentina de la tensión en las placas tectónicas envía ondas de energía que recorren la Tierra. La sismología estudia la causa, la repetición, el tipo y el tamaño de los terremotos.
Los terremotos se miden mediante la observación de los sismógrafos. La magnitud de un terremoto y la potencia de las sacudidas se suelen indicar en la escala de Richter. La escala de Richter fue inventada por Charles Francis Richter en 1935. En la escala, 2 es apenas perceptible, y la magnitud 5 (o más) crea daños en una amplia zona.
Un terremoto bajo el océano puede destruir como el propio terremoto en zonas montañosas. Los terremotos también pueden crear desprendimientos de tierra. Los terremotos forman parte del ciclo natural de las rocas de la Tierra. El efecto de un terremoto puede medirse con un sismómetro. Este detecta las sacudidas provocadas y plasma estos movimientos en un sismógrafo. La fuerza, o magnitud, de un terremoto se mide con la escala de Richter. La escala de Richter está numerada del 0 al 9. El mayor terremoto jamás medido fue de 9,5 en la escala, y nunca se ha registrado un 10.

10 causas de los terremotos

Un terremoto (también conocido como sismo, temblor o temblor) es la sacudida de la superficie de la Tierra resultante de una liberación repentina de energía en la litosfera terrestre que crea ondas sísmicas. Los terremotos pueden variar en tamaño desde los que son tan débiles que no se sienten hasta los que son lo suficientemente violentos como para propulsar objetos y personas en el aire, y causar destrucción en ciudades enteras. La sismicidad, o actividad sísmica, de una zona es la frecuencia, el tipo y el tamaño de los terremotos experimentados durante un periodo de tiempo. La palabra temblor también se utiliza para referirse a un estruendo sísmico no relacionado con los terremotos.
En la superficie de la Tierra, los terremotos se manifiestan sacudiendo y desplazando o alterando el suelo. Cuando el epicentro de un gran terremoto se encuentra en alta mar, el fondo marino puede desplazarse lo suficiente como para provocar un tsunami. Los terremotos también pueden provocar corrimientos de tierra y, en ocasiones, actividad volcánica.
En su sentido más general, la palabra terremoto se utiliza para describir cualquier evento sísmico -ya sea natural o causado por el hombre- que genera ondas sísmicas. Los terremotos son causados principalmente por la ruptura de fallas geológicas, pero también por otros eventos como la actividad volcánica, los deslizamientos de tierra, las explosiones de minas y las pruebas nucleares. El punto de ruptura inicial de un terremoto se denomina hipocentro o foco. El epicentro es el punto a nivel del suelo directamente por encima del hipocentro.

Ensayo sobre terremotos

Aunque la Tierra parece un lugar bastante sólido desde la superficie, en realidad es extremadamente activa justo debajo de la superficie. La Tierra está formada por cuatro capas básicas: una corteza sólida, un manto caliente casi sólido, un núcleo externo líquido y un núcleo interno sólido.
La corteza sólida y la capa superior y rígida del manto constituyen una región denominada litosfera. La litosfera no es una pieza continua que envuelve toda la Tierra como una cáscara de huevo. En realidad, está formada por gigantescas piezas de puzzle llamadas placas tectónicas. Las placas tectónicas se mueven constantemente a medida que se desplazan sobre la capa viscosa del manto, que fluye lentamente.
Este movimiento incesante provoca tensiones en la corteza terrestre. Cuando las tensiones son demasiado grandes, se producen grietas llamadas fallas. Cuando las placas tectónicas se mueven, también se producen movimientos en las fallas. Un terremoto es el movimiento repentino de la corteza terrestre en una falla.
El lugar donde comienza un terremoto se llama epicentro. Las sacudidas más intensas de un terremoto suelen sentirse cerca del epicentro. Sin embargo, las vibraciones de un terremoto pueden seguir sintiéndose y detectándose a cientos o incluso miles de kilómetros del epicentro.

Datos sobre los terremotos

Un terremoto se produce cuando las rocas se rompen y se deslizan a lo largo de una falla en la tierra. Durante un terremoto, la energía se libera de varias formas: como movimiento a lo largo de la falla, como calor y como ondas sísmicas que se irradian desde la «fuente» en todas las direcciones y hacen temblar el suelo, a veces a cientos de kilómetros de distancia.
Los terremotos se deben a la lenta deformación de las partes exteriores y frágiles de las «placas tectónicas», la capa más externa de la corteza terrestre y el manto superior. Debido al calentamiento y enfriamiento de la roca que se encuentra debajo de estas placas, la convección resultante hace que las placas adyacentes se muevan y, bajo gran tensión, se deformen. El ritmo de los movimientos de las placas oscila entre 2 y 12 centímetros por año. A veces, puede acumularse una enorme energía dentro de una misma placa, o entre placas vecinas. Si la tensión acumulada supera la resistencia de las rocas que componen estas zonas frágiles, las rocas pueden romperse repentinamente, liberando la energía almacenada en forma de terremoto.
La mayoría de los daños causados por los terremotos se deben a las sacudidas del suelo. La magnitud o el tamaño (liberación de energía) de un terremoto, la distancia al foco o fuente del terremoto, la profundidad focal, el tipo de falla y el tipo de material son factores importantes para determinar la cantidad de sacudidas del suelo que pueden producirse en un lugar concreto. Cuando existe un amplio historial de actividad sísmica, estos parámetros suelen poder estimarse. En general, los grandes terremotos producen movimientos del suelo de gran amplitud y larga duración. Los grandes terremotos también producen fuertes sacudidas en áreas mucho más grandes que los terremotos más pequeños. Además, la amplitud del movimiento del suelo disminuye al aumentar la distancia del foco del terremoto. El contenido de frecuencia de las sacudidas también cambia con la distancia. Cerca del epicentro se producen movimientos de alta (rápida) y baja (lenta) frecuencia. A mayor distancia, predominan los movimientos de baja frecuencia, una consecuencia natural de la atenuación de las ondas en la roca. La frecuencia del movimiento del suelo es un factor importante para determinar la gravedad de los daños en las estructuras y qué estructuras se ven afectadas.