Alimentos de origen animal

Alimentos de origen animal

Alimentos de origen animal

Los alimentos de origen animal importados a Irlanda desde un tercer país están sujetos a controles veterinarios en uno de los puestos de control fronterizo de Irlanda. También están sujetos a requisitos específicos, como el registro del importador, la notificación previa de su llegada, la presentación de la documentación obligatoria y los controles de identidad y físicos a su llegada al puesto de control fronterizo.
Los importadores de alimentos de origen animal deben registrarse en el DAFM. La persona responsable de la partida debe registrarse en TRACES NT. Se trata de una plataforma en línea de la UE utilizada para la importación de productos animales, determinados alimentos de origen no animal y plantas en la UE, así como para determinados intercambios intracomunitarios y exportaciones de animales y determinados productos animales.
La persona responsable de la carga (el importador, o un agente que trabaje en su nombre) debe cumplimentar y presentar un documento sanitario común de entrada (CHED-P) para productos animales a través de TRACES, con un mínimo de 24 horas de antelación a la llegada de la partida a Irlanda.  Compruebe la información en el sitio web del DAFM para asegurarse de que tiene los documentos correctos para su producto de origen animal.    Se requiere un CHED para cada producto de origen animal, por lo que una carga mixta podría tener varios CHEDs para un envío

Productos de origen animal brexit

Los alimentos de origen animal (ASF) incluyen muchos productos alimenticios que provienen de una fuente animal, como el pescado, la carne, la leche, los huevos, la miel, el queso y el yogur. Muchas personas no consumen FEA o consumen pocos FEA, ya sea por elección personal o por necesidad, ya que los FEA pueden no ser accesibles o no estar disponibles para estas personas[1].
La carencia de micronutrientes está asociada a un desarrollo cognitivo temprano deficiente[3]. Los programas diseñados para abordar estas carencias de micronutrientes deben dirigirse a los bebés, los niños y las mujeres embarazadas. Para hacer frente a estas importantes carencias de micronutrientes, algunos investigadores y profesionales de la salud mundial desarrollaron y pusieron a prueba un programa de merienda en los escolares de Kenia[4].
Según un estudio de las Naciones Unidas de 2006, el sector de la industria ganadera aparece como uno de los dos o tres contribuyentes más importantes a los problemas medioambientales más graves, en todas las escalas, desde la local hasta la mundial»[6] Por ello, el uso de alimentos de origen vegetal se considera normalmente mejor para los intereses del medio ambiente. A pesar de ello, la cría de ciertos animales puede ser más respetuosa con el medio ambiente que otros. Según el informe del Instituto Farralones de 1976, la cría de conejos y pollos (con un enfoque bien estudiado) para la alimentación puede ser bastante sostenible[7], por lo que la producción de carne y otros productos, como los huevos, puede considerarse respetuosa con el medio ambiente (si se hace de forma industrial y con alta eficiencia)[cita requerida] Además, la cría de cabras (para obtener leche y carne de cabra) también puede ser bastante respetuosa con el medio ambiente[¿cómo?] y ha sido favorecida por algunos activistas medioambientales, como Mahatma Gandhi[8].

¿cuál es el papel de los alimentos de origen animal en una buena nutrición?

Los factores de riesgo específicos del estilo de vida, como la disminución de la actividad física y el consumo de dietas hipercalóricas, asociados a la predisposición genética, son también criterios bien conocidos en la aparición del síndrome metabólico y las comorbilidades relacionadas (obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares). Por otro lado, el escaso éxito a la hora de revertir estos casos de morbilidad centrándose únicamente en la nutrición, el ejercicio o las terapias farmacológicas fomenta de nuevo la hipótesis de una contribución significativa de factores ambientales como los contaminantes químicos. Dado que la programación metabólica pre y postnatal depende en gran medida de la homeostasis endocrina, se ha sugerido que las sustancias químicas disruptoras endocrinas desempeñan un papel como factores de riesgo en la aparición del síndrome metabólico (9): la carga de enfermedades neoplásicas e infecciosas se ha relacionado con el aumento de la contaminación ambiental (10), especialmente en los países en vías de desarrollo económico.
La preocupación que existe en Camerún subraya la necesidad de realizar investigaciones en colaboración sobre las percepciones, las prácticas y los comportamientos de los actores en todos los niveles de las cadenas alimentarias, con el fin de identificar los factores de riesgo de las enfermedades y su interacción en la aparición de las mismas (11). En este documento se revisan algunos hallazgos relativos a los contaminantes en los alimentos de origen animal más consumidos en Camerún. Ello ofrece una imagen de la situación actual, así como orientaciones para investigar mejor las fuentes de contaminación y evaluar el riesgo sanitario de la población.

Fuentes vegetales

Las propiedades sanitarias son absolutamente esenciales, ya que el 70% de los brotes de enfermedades de origen alimentario están relacionados con los productos animales consumidos, por lo que el control de los riesgos microbiológicos es extremadamente importante. Los riesgos de contaminación química en la ganadería pueden proceder de la alimentación animal (contaminantes orgánicos persistentes, micotoxinas, residuos de plaguicidas) y del entorno interior (equipos) o exterior (suelo, aire, plantas). Los riesgos químicos durante el procesamiento incluyen aditivos y compuestos neoformados que surgen durante el asado o el ahumado y tienen efectos adversos para la salud. Comer demasiada carne roja y curada se asocia con enfermedades crónicas, incluido el cáncer colorrectal, lo que ha llevado a las recomendaciones del nuevo PNNS sobre la limitación de su consumo.    Los adobos o la adición de antioxidantes son soluciones que se están estudiando para reducir la oxidación perjudicial de las grasas durante la cocción y la digestión.    Los productos lácteos proporcionan protección contra el cáncer colorrectal.    En cuanto a la osteoporosis y las enfermedades degenerativas, las proteínas y el calcio parecen ofrecer protección, aunque se dispone de pocos estudios de cohortes.