Calorias de patatas cocidas

Calorias de patatas cocidas

Calorías de la patata hervida para ganar peso

Las patatas son un alimento muy común en la dieta de la mayoría de los europeos, pero quizás a veces se pasa por alto la aportación nutricional de este cultivo básico. Para empezar, existen considerables diferencias nutricionales entre los platos de patatas según su forma de cocción, lo que puede repercutir en la percepción de las patatas como alimento por parte de los consumidores. Lo que hace especial a las patatas es que combinan las características de los alimentos con almidón con las de las verduras.
Importadas por primera vez de Sudamérica en el siglo XVI, las patatas tardaron otros 150 años en convertirse en uno de los cultivos alimentarios básicos más importantes de Europa. Hoy en día, los europeos centrales y orientales son los mayores consumidores, pero las patatas desempeñan un papel en las dietas de todo el continente, con un consumo medio per cápita de 94 kg en 2005.1 A continuación se enumeran aspectos nutricionales importantes e interesantes que merece la pena considerar en el debate sobre la contribución de las patatas a una dieta sana y equilibrada.2
Hervidas o asadas, las patatas son un alimento prácticamente libre de grasas. El principal nutriente energético de las patatas son los hidratos de carbono, en forma de almidón. Los hidratos de carbono son la principal fuente de energía para el organismo, y deberían aportar al menos la mitad de las calorías del día. La ventaja de obtener los hidratos de carbono de las patatas es que también se obtiene una cantidad considerable de ciertos micronutrientes. Las patatas contienen una pequeña cantidad de proteínas: unos 3 g en una ración mediana hervida de 180 g (véase la tabla 1). Aunque esto es menos del 10% de las necesidades diarias de un adulto, las patatas son una buena fuente de los aminoácidos lisina y triptófano y, combinadas con leche o huevos, constituyen un alimento proteico de alta calidad.

Calorías en patatas cocidas sin piel

Pesado – Activo durante gran parte del día, caminando sin parar y cargando objetos. Trabajos típicos: enfermera de hospital o de sala, camarera en un restaurante muy concurrido, limpiadora, portera, peón/trabajador de la construcción, jardinero, trabajador agrícola.
Inactivo – Hace muy poco ejercicio, saliendo a caminar de vez en cuando (a ritmo moderado, con poca intensidad). Pasan la mayor parte del tiempo libre realizando actividades como ver la televisión, jugar con el ordenador, navegar por Internet, leer, cocinar, conducir, realizar tareas domésticas en general.
Moderadamente activo – Hace ejercicio de intensidad ligera a moderada 3-4 veces a la semana. Por ejemplo, ir al gimnasio / nadar / montar en bicicleta / clases de baile / jugar al golf. Paseo diario del perro (a paso ligero, dos veces al día).
Muy activo – Hace ejercicio casi todos los días de la semana realizando entrenamientos de alta intensidad como correr, hacer spinning, deportes de equipo o de competición. O realiza regularmente actividades como jardinería pesada, trabajos pesados de bricolaje.

Calorías en la patata hervida con sal

Las patatas son un alimento muy común en la dieta de la mayoría de los europeos, pero quizás a veces se pasa por alto la aportación nutricional de este cultivo básico. Para empezar, existen considerables diferencias nutricionales entre los platos de patata según su forma de cocción, lo que puede influir en la percepción de las patatas como alimento por parte de los consumidores. Lo que hace especial a las patatas es que combinan las características de los alimentos con almidón con las de las verduras.
Importadas por primera vez de Sudamérica en el siglo XVI, las patatas tardaron otros 150 años en convertirse en uno de los cultivos alimentarios básicos más importantes de Europa. Hoy en día, los europeos centrales y orientales son los mayores consumidores, pero las patatas desempeñan un papel en las dietas de todo el continente, con un consumo medio per cápita de 94 kg en 2005.1 A continuación se enumeran aspectos nutricionales importantes e interesantes que merece la pena considerar en el debate sobre la contribución de las patatas a una dieta sana y equilibrada.2
Hervidas o asadas, las patatas son un alimento prácticamente libre de grasas. El principal nutriente energético de las patatas son los hidratos de carbono, en forma de almidón. Los hidratos de carbono son la principal fuente de energía para el organismo, y deberían aportar al menos la mitad de las calorías del día. La ventaja de obtener los hidratos de carbono de las patatas es que también se obtiene una cantidad considerable de ciertos micronutrientes. Las patatas contienen una pequeña cantidad de proteínas: unos 3 g en una ración mediana hervida de 180 g (véase la tabla 1). Aunque esto es menos del 10% de las necesidades diarias de un adulto, las patatas son una buena fuente de los aminoácidos lisina y triptófano y, combinadas con leche o huevos, constituyen un alimento proteico de alta calidad.

Calorías en una patata pequeña hervida

Las patatas son baratas, una de las mejores fuentes de potasio y aportan muchos otros nutrientes esenciales.  La ensalada de patatas hervidas o la guarnición es muy baja en calorías en comparación con las patatas fritas, las patatas fritas, el puré de patatas y otras patatas preparadas. Se obtienen los beneficios para la salud de las patatas sin las calorías y el sodio.
En el caso de las patatas fritas y las patatas fritas, el agua se sustituye por el aceite. El agua tiene cero calorías. El aceite tiene 120 calorías por cucharada (15 ml). Tres onzas de patatas fritas tienen aproximadamente 2 1/4 cucharadas de aceite.
Los valores nutricionales se basan en los ingredientes de la receta. Sus valores reales variarán ligeramente dependiendo de la cantidad de aceite y sal añadida que se utilice. Aun así, es una alternativa más saludable que las patatas fritas y otras con alto contenido calórico y de sodio.
Método de preparaciónPaso 1Lavar y fregar las patatas. Colócalas en una cacerola lo suficientemente grande como para evitar que se superpongan. Llene la cacerola con suficiente agua fría para cubrirlas al menos 1,2 cm. Paso 2Cubra la cacerola dejando un ligero hueco y lleve el agua a ebullición a fuego medio o alto. Reducir el fuego a bajo o medio bajo y hervir las patatas de 20 a 40 minutos o hasta que se puedan pinchar fácilmente con un cuchillo o tenedor.Paso 3Escurrir cuidadosamente el agua caliente y añadir agua fría a la cacerola. Enfríe las patatas hasta que estén lo suficientemente frías como para manejarlas, pero todavía calientes. Pelar cuidadosamente las patatas, cortarlas en rodajas de unos 60 mm de grosor y colocarlas en una fuente de servir.Paso 4Rociar las patatas en rodajas con aceite de oliva. Sazonar al gusto con sal y pimienta. Distribuir el ajo picado y el perejil lo más uniformemente posible. Servir caliente.